Después de unos minutos, Yumo vio
al cacique salir al
otro lado del Río.
Primero vio la cabeza, y después el
pecho
y por último, la
cintura
.
"Ay", dijo Yumo. "Algún día me
gustaría caminar
en el piso del Río".
Story text and images © Lori Langer de Ramírez