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Había una costurera muy
antipática. Ella maltrataba a sus clientes. Una vez,
una cliente le entregó un vestido roto para coser. En vez de
arreglarlo,
la costurera cambió el vestido por otro de menor calidad.
Al día siguiente, cuando se despertó la costurera, se
sintió
raro. Sus piernas y se sintieron duros puntudos. Como castigo por sus
maldades,
ella se convirtió en unas tijeras.
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