Había una costurera muy antipática.  Ella maltrataba a sus clientes.  Una vez, una cliente le entregó un vestido roto para coser. En vez de arreglarlo, la costurera cambió el vestido por otro de menor calidad.  Al día siguiente, cuando se despertó la costurera, se sintió raro. Sus piernas y se sintieron duros puntudos. Como castigo por sus maldades, ella se convirtió en unas tijeras.

All text and illustrations ©2000, Lori Langer de Ramírez
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