|
Un señor conoció
a una bella mujer con un vestido largo y blanco y le invitó a tomar
café. En la cafetería, la señorita regó
café en su vestido y ella fue al baño para limpiarse. La
mujer no volvió y el señor fue a buscarla. En el
baño
vio toallas con manchas de café pero ninguna mujer. Triste, el
hombre
decidió irse a casa. En el camino, pasó el cementerio y
allí
vio un ataúd abierta. Miro adentro y allí vio
la mujer - muerta - con las manchas de café en su vestido
blanco.
|